En Siria podemos encontrar el
lado más oscuro de lo que mal se ha llamado ‘primavera árabe’. Tras más de dos años de lucha entre los
insurgentes y el ejército de Bashar al-Assad,
los organismos internacionales han estimado que cerca de 75.000 personas
han muerto.
Si bien el futuro de Siria es incierto
hay dos cosas claras. La primera es que la situación interna está en punto
muerto y la segunda es que no todos los países quieren abordar el problema de
la misma manera.
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