20.5.13

Siria: ¿y ahora qué?


En Siria podemos encontrar el lado más oscuro de lo que mal se ha llamado ‘primavera árabe’.  Tras más de dos años de lucha entre los insurgentes y el ejército de Bashar al-Assad,  los organismos internacionales han estimado que cerca de 75.000 personas han muerto.
Si bien el futuro de Siria es incierto hay dos cosas claras. La primera es que la situación interna está en punto muerto y la segunda es que no todos los países quieren abordar el problema de la misma manera.

Jordi Pérez Colomé es un periodista catalán qué en su blog relata la que ha vivido experiencia en Siria.  Colomé explica que si la primavera verde en Siria no ha triunfado como en otros países ha sido porque no toda, o al menos la mayoría de la población, se ha mostrado a favor de los rebeldes: “Una revuelta requiere un cierto acuerdo de la mayoría, aunque sea silenciosa y un apoyo pasivo. Aquí dicen que los partidarios del presidente Bashar Asad pueden ser más de los que parece. He preguntado a varias personas que estaban por el cambio si creían que eran mayoría. Me han dicho que no.”
Señala tres motivos que complican esa mayoría del lado rebelde: el régimen es una minoría y no va a perder su poder, el miedo y la situación de muchos es cómoda.

Para que estos cambiará y el lado insurgente tuviese un peso más decisivo en el conflicto, Colomé solo ve dos posibles soluciones. La primera es que el gobierno frene la represión, bien porque el gobierno decida calmar durante algún tiempo el país con una tregua o reformas, o bien por medio de una presión internacional más fuerte, más allá de las condenas por violencia y las sanciones económicas.
La otra opción es que la gran mayoría saliese a la calle. Que el país se volviese insostenible y aún más ingobernable. “El exceso de violencia inútil y la resistencia pacífica de los manifestantes son la mejor baza de la oposición para convencer a sus compatriotas de la voluntad de cambio”, afirma el periodista.

En cambio, para la gran mayoría de los medios europeos la clave para la resolución del conflicto se encuentra en la intervención de las potencias militares en la zona. De esta forma el diario francés Le Monde, en su editorial del pasado 22 de agosto de 2012 titulado, 'Siria, palabras para preparar el futuro’, destacaba la importancia de la diplomacia por parte de la oposición siria para frenar el derramamiento de sangre en el país: “La historia enseña que las armas deben ser suplidas por la palabra, por lo que los opositores sirios necesitan ampliar sus contactos con el exterior para construir una solución política para el conflicto en su país.”
Aunque en el mismo texto no se oponía a una intervención militar de persistir de conflicto, si dejaba claro que la resolución del conflicto debía realizarse de forma diplomática: “los medios militares necesarios son juzgados como desproporcionados y los riesgos de atizar violentos conflictos en esa región son demasiado pesados”, sentenciaba el diario.

Diez meses después de este editorial el mismo diario apostaba más fuerte por la intervención militar en Siria. Entre sus páginas del 2 de abril del 2013 podíamos encontrar un texto titulado: ‘Siria es nuestra guerra de España’. En él, el diario hacia una comparación de la guerra siria con la guerra civil española. “Al igual que la Republica Española, Siria sufre activamente la co-beligerancia de algunos, la complicidad pasiva de los demás y por último la intolerancia partidista. Rusia e Irán también están involucrados en el asesinato en masa de la dictadura como hicieron la Alemania nazi y la Italia fascista con Franco. La ‘no intervención’ de las democracias occidentales en Siria es fatal para los demócratas sirios como lo fue para los de España en 1936”.

El texto de Le Monde ataca en esta ocasión directa y abiertamente a los países occidentales de su pasividad ante lo que está ocurriendo en Siria. Defiende directamente su intervención a favor del lado rebelde y ataca especialmente al gobierno de François Hollande de jugar a un juego peligroso que podrían poner en peligro los intereses franceses en la zona: “Hollande no es Blum. Blum por lo menos nunca se comprometió a dotar de ayuda a la República española, no tuvo que retratarse”.