3.5.13

Contextualización: La prensa es el reflejo del país

Siria vive sumida en una sangrienta guerra civil que amenaza con alargarse en el tiempo. El régimen de Bashar Al-Assad se aferra al poder y está ejerciendo una dura represión contra los rebeldes, dejando un reguero de muertos que crece día a día ante desidia de la comunidad internacional. La población civil está siendo masacrada por la sed de sangre del presidente sirio, con bombardeos indiscriminados por parte de la aviación. Según Naciones Unidas, el conflicto ha dejado 600.000 refugiados y más de 60.000 muertos.

El estallido bélico se produjo el 26 de enero de 2011 con una serie de protestas influenciadas por las acaecidas en otros países árabes como Túnez, Egipto o Libia. Estos movimientos exigían libertad y democracia, junto a un mayor respeto por los derechos humanos. Los esporádicos ataques terroristas dieron paso a una lucha armada organizada liderada por el CNFORS (Coalición Nacional para las Fuerzas de la Oposición y la Revolución Siria). Moaz al-Khatib preside esta coalición que ya ha sido reconocida por muchos países como representante del pueblo sirio.


Los medios de comunicación han puesto su objetivo en Siria y las noticias sobre este país árabe proliferan en los noticiarios de todo el mundo. La gente demanda más información sobre Siria y esta curiosidad ha sido el germen para la realización de este trabajo. La prensa de un país suele ser un fiel reflejo de su situación interna. Por ejemplo, el nivel de libertades de un pueblo será similar al que goce su prensa. En el caso de Siria la falta de libertades en la prensa es un buen baremo para calibrar la difícil realidad del pueblo sirio.

La mayoría de la prensa siria está en manos del estado. Entre los periódicos destacan cabeceras como al-Baaz, az-Zawra, Thishrin o Syria Times. Todos ellos tienen sus correspondientes ediciones en inglés. La agencia de información Siria recibe el nombre de SANA. Los periódicos extranjeros tienen escasa presencia, salvo al-Hayat de Arabia Saudí y as-Safir del Líbano. La radio y la televisión también son estatales, por lo que entre el pueblo han proliferado las antenas parabólicas, que se han convertido en la única manera de tener contacto con el exterior.