Los medios de comunicación de
Siria han estado totalmente controlados por el Estado desde que comenzó la
República Árabe Siria en 1961, bajo las órdenes del régimen Baazista, que
gobernó sin límites en Siria hasta el estallido de la Guerra Civil de Siria en
2011.
En la lista de los 10 países máscensurados elaborada por el Committee to Protect Journalists (Nueva York, Mayo
de 2012), Siria ocupaba el tercer puesto, tan solo por detrás de Eritrea y Corea
del Norte.
Según esta
lista, desde que los manifestantes comenzaron a pedir el derrocamiento de Assad
en marzo de 2011, el régimen ha impuesto un apagón en la cobertura de noticias
por medios independientes del régimen, impidiendo a periodistas extranjeros
entrar en su país e informar libremente, y deteniendo y atacando a los
periodistas locales que tratan de cubrir las protestas. Numerosos periodistas
han desaparecido o han sido detenidos sin cargos, e incluso torturados. Los
medios internacionales se han basado en gran medida en información ofrecida por
periodistas ciudadanos en condiciones muy peligrosas. Al menos nueve
periodistas han sido asesinados en servicio desde noviembre de 2011, y en seis
de los casos se sospecha de la culpabilidad del gobierno sirio. En su campaña
para silenciar a los medios de comunicación, el gobierno deshabilitó los
teléfonos móviles, teléfonos fijos, electricidad e Internet. Las autoridades
han extraído de forma rutinaria las contraseñas de las redes sociales de los
periodistas a través de palizas y torturas. El grupo en línea oficialista del
Ejército Electrónico sirio ha hacheado los sitios webs más frecuentes para
publicar material a favor del régimen, y el gobierno ha sido implicado en los
ataques de malware dirigidos a los informes sobre la crisis.
El actual
presidente de la Asociación de Periodistas y Escritores Árabes en España
(APAEE) y director del departamento Relaciones Internacionales de la
Universidad Complutense de Madrid, Najib Abu Warda asegura, sin embargo, que
este tipo de clasificaciones siguen la línea de intereses de su país de origen,
en este caso EEUU, y que no tiene mayor censura uno que otro, pero utilizan un
baremo subjetivo.
¿Qué dicen las leyes?
La Constitución de la República
Árabe Siria garantiza el derecho a la libertad de prensa y la libertad de
expresión. Sin embargo, la Ley de Emergencia del Estado elaborada por el
régimen Baazista en 1963, le autorizan a que controle periódicos, libros,
emisiones de radio y televisión, la publicidad y las artes visuales (el Estado
de Emergencia se declaró en 2001). El Régimen también se reservaba el derecho
de confiscar y destruir cualquier trabajo que amenazara la seguridad del
Estado. Los medios están controlados por el partido Al Baath a través de la
oficina del Ministerio de Información.
La censura no llega a todas partes
Las críticas al presidente y a su
familia, al gobernante del partido de Al-Baaz y a los militares están
prohibidas. La legitimidad del régimen no puede ser cuestionada. El historial
del gobierno en materia de derechos, la oposición islamista, las acusaciones de
implicación oficial en el tráfico de drogas, la actividad de las tropas sirias
en Líbano y cualquier cosa desfavorable para la causa árabe en el conflicto
árabe-israelí son temas que están censurados.
El gobierno
controla la información que se emite en la radio y la televisión nacionales para
garantizar el cumplimiento de las políticas del gobierno, pero las emisoras
extranjeras no están censuradas y las antenas parabólicas están a disposición
del público y son ampliamente utilizadas. El gobierno también controla las
pantallas y bloquea el acceso a numerosos sitios de Internet que se consideran
políticamente delicados o pornográficos. Numerosos grupos que defienden los
derechos humanos han documentado casos de detención, expulsión, maltrato, acoso
y asesinato de periodistas.
Pese a todo,
el gobierno no ha conseguido mantener el control total. El público tiene fácil
acceso a las estaciones occidentales de radio y televisión por satélite, y el
canal de televisión qatarí Al-Jazeera
ha llegado a ser muy popular en Siria.
Varios
empresarios quisieron invertir en la industria mediática, pero debido a la
naturaleza del nepotismo del régimen baazista, sólo los conocedores del régimen
y compinches asociados fueron capaces de obtener los permisos necesarios para
poder crear un medio de comunicación legal. Al-Watan,
un diario privado publicado por el empresario Rami Makhlouf, primo del
presidente Bashar Al-Assad, comenzó a circular recientemente y su difusión está
creciendo notablemente.
¿Qué ha cambiado desde el estallido de la guerra civil? (2011)
Desde que en 2011 se produjese un desafío de la oposición siria a la
autoridad del régimen baazista, el Estado sirio ha perdido el control de
amplias zonas del país, que según estima el ex Primer Ministro Riyad Farid
Hijab, el régimen controla tan solo el 30% del territorio sirio. Esto ha
permitido a los medios extranjeros operar sin restricciones del régimen en las
zonas del país controladas por la oposición.
En agosto de 2012, un centro de medios de comunicación utilizado por
los periodistas extranjeros en Azaz fue blanco de las fuerzas aéreas sirias en
un ataque contra una zona civil durante el Ramadán.
