28.4.13

Siria a través de la historia

Árabes, arameos, fenicios, asirios, babilonios, circasianos, kurdos, judíos, acadios… Muchos pueblos han pasado por la Gran Siria y han determinado la actual base de su población, en la que podemos ver vestigios de civilizaciones de hasta 10.000 años A.c. Damasco y Alepo rivalizan con Jericó como las ciudades continuamente habitadas más antiguas del mundo. Para hacer una pequeña inmersión en esta historia habría que hablar de la cultura sumeria, de los fenicios, de Mesopotamia, Egipto y Babilonia. Habría que pasar por Alejandro Magno y su gran Imperio, y por el dominio romano y su lucha por mantener al margen al Imperio persa y, por supuesto, del dominio árabe.




Todo ello una breve e inexacta introducción a la época de las Cruzadas y Saladino, y la lucha que proclamó el Papa Urbano II por la necesidad de recuperar los Lugares Santos de Jerusalén. La avanzada y floreciente civilización árabe comenzó a recibir los envites del mundo occidental, que lograrían llegar hasta Jerusalén.

Posteriormente la región fue dominada por los Mamelucos hasta el apogeo del Imperio Otomano, que se extendió hacia el sur. Tras cuatro siglos de dominación otomana, comenzaron a brotar sentimientos nacionalistas árabes en diferentes puntos del Imperio y los aliados aprovecharon esta situación para ofrecer la independencia a quien se sumase a su causa contra las potencias del eje central, de las que los otomanos formaron parte. Sin embargo, franceses y británicos acordaron en secreto repartirse el terreno tras la guerra y así lo hicieron. Siria y el Líbano para Francia y Palestina y Jordania para Gran Bretaña.

El periodo de entreguerras fue una época de continuos levantamientos árabes y falsas promesas francesas y durante la II Guerra Mundial Siria sería “liberada” –entre comillas- de Francia por la propia Francia y Gran Bretaña. Al acabar la guerra, Francia quiso mantener el control, pero al no contar con el apoyo inglés Siria consiguió por fin la independencia en 1947.

Siria se unió a la Liga Árabe y en 1948 participó en la guerra contra los judíos a la que sobrevivió el nuevo estado de Israel. Durante los siguientes años se sucederían una serie de golpes de estado, promulgación de constituciones y enfrentamientos armados con Israel. El Baaz con su ideal de panarabismo comenzaba a posicionarse como la fuerza política dominante.


En plena Guerra Fría, Siria se acercaba cada vez más a los postulados soviéticos, lo que le reportaría cuantiosas ayudas económicas y militares en los años venideros. En 1958 Siria y Egipto se unen formando la República Árabe Unida con Nasser como presidente, pero no duró mucho. Tan solo tres años después, los militares sirios se sublevaron y Siria abandonó la RAU, a lo que Nasser no opuso resistencia. La inestabilidad previa a la RAU volvió hasta que un grupo de militares izquierdistas impuso un gobierno dominado por el Baaz.



“Hafez al Assad, fundador del sistema de barbarie organizada que impera en Siria, nació hijo de un humilde campesino en una aldea al norte del país en 1930. Originalmente su apellido era Jahash, en árabe “hombre salvaje”, pero durante su adolescencia tuvo la prudencia de adoptar el apellido “Assad”, que significa león, algo más conveniente para alguien que ya aspiraba desde entonces a dedicarse a la política. Además pertenecía a la minoría alauí, perseguida en Siria durante siglos, lo que le enseñó al futuro autócrata que debía ser el doble de listo, de esforzado y de inescrupuloso que los demás si quería progresar en la vida.

Ingresó en Fuerza Aérea y se destacó ahí por su habilidad y disciplina espartana. Se convirtió en activo militante del nacionalista Partido del Renacimiento Árabe (Baaz) mientras una aguda inestabilidad política asolaba Siria, país “inventado” en 1946 por las potencias occidentales. 

En 1963 el Partido Baaz se convirtió en la organización política dominante en el país y Hafez al Assad ascendió al cargo de Ministro de Defensa tres años más tarde. En junio de 1967 Siria fue humillada en la Guerra de los Seis Días por Israel y perdió los Altos del Golán. Derrotada y con la moral por los suelos, Siria parecía desbarrancar cuando en 1970 Assad consumó un golpe de estado incruento y tomó el poder.



Hartos de tanta inestabilidad los sirios recibieron el golpe de Assad favorablemente. Y estabilidad sí que la hubo con el nuevo gobernante. Assad sería "reelegido" en múltiples ocasiones desde su toma de poder (1978, 1985, 1991 y 1999) con resultados favorables superiores a veces superiores al 99%. La naturaleza opresiva del nuevo régimen se hizo evidente desde el primer día. 

Bautizó a su movimiento como el “Proceso de Corrección Nacional”, estableció el partido único y la censura de prensa, extendió la vigencia de un sempiterno Estado de emergencia (vigente ya desde 1962 en el país) y ascendió a la minoría alauí (alrededor del 12% de la población), otrora tan despreciada, a posiciones de privilegio dentro de las estructuras del poder”.

La historia del “Hombre Salvaje”, www.taringa.net, 2012
           
En 1967, con la Guerra de los 6 Días, Israel humilló a las naciones árabes limítrofes, cuyas fuerzas aéreas, mucho más poderosas, fueron arrasadas en tierra por la aviación israelí sin previa declaración de guerra. Israel invadió los altos del Golán y Siria rompió relaciones con Gran Bretaña y Estados Unidos, que habían apoyado a los judíos. En 1970, Hafez Al Assad, padre de Bashar Al Asad, tomó el poder. En 1973, en la guerra de Yom Kippur, Egipto y Siria pusieron a Israel contra las cuerdas, pero consiguieron rechazar el ataque gracias al apoyo norteamericano principalmente. En 1975 Egipto reconoció al estado de Israel, lo que hizo que Siria y Jordania, contrarios a esta decisión, estrecharan lazos. Cuando en 1981 Israel se anexionó los Altos del Golán, generó un enfrentamiento armado con Siria en Líbano.



“Desde luego que fue un político hábil. En 1973, Siria logró asestarle un golpe psicológico a Israel al combinar su ofensiva en el Golán con la que lanzara Egipto en el Sinaí durante la guerra del Yom Kippur. No fue, de ningún modo, una victoria militar, pero al no haber salido apaleados como en 1967 Assad pudo presentar la ofensiva como un “gran triunfo”, al que convirtió de inmediato como uno más de los principales elementos de su culto a la personalidad y del proceso de legitimación del régimen, al que ya podía vestir con el lustroso traje del éxito en el campo de batalla, por muy relativo que este fuera objetivamente hablando.
Un éxito político más justificable, y aquí insisto en eso de “objetivamente hablando”, lo obtuvo Assad cuando logró adueñarse del control efectivo del Líbano sin gastar Siria más municiones que las que el rais empleaba para salir de caza, otro de sus pasatiempos favorito. Los disparos los hicieron, y en grandes cantidades, las milicias locales que a partir de 1975 desgarraron el país de los cedros, e Israel con su disparatada invasión en 1982. 
Pero que no les confunda el modesto aspecto del presidente Assad. La brutalidad fue el principal rasgo de su régimen, como pronto conocieron sus rivales. En 1982, tras una sucesión de enfrentamientos entre miembros de la secta alauí y grupos pertenecientes a los Hermanos Musulmanes (fundamentalistas islámicos) estalló una rebelión de éstos últimos. Assad encargó entonces a su hermano Rifaat el aplastamiento de la revuelta. “Rífatela, Rifaat”, le dijo. Los soldados sirios arrasaron la ciudad de Hama y mataron a más de 10,000 de sus habitantes (otros hablan de hasta 25,000 víctimas mortales). Lejos de intentar esconder aquel genocidio, éste fue difundido para escarnio de las familias de los muertos y advertencia de lo que le sucede a quien se levantaba contra el rais Miles de personas fueron ejecutadas o encerradas en prisiones durante años. La dureza de su política pronto sería probada en carne propia por el propio Rifaat quien, tras un fallido intento de hacerse con el poder, tuvo que afrontar un largo exilio en Suiza”. 
La historia del “Hombre Salvaje”, www.taringa.net, 2012

En los años 80 Siria se posicionó a favor de Irán en su guerra contra Irak, por lo que fue proscrita por la sociedad internacional. A finales de la década, Siria contribuyó al final de la guerra civil en el Líbano y participó en la coalición internacional contra Saddam en la Guerra del Golfo, lo que mejoró sus relaciones diplomáticas con los Estados Unidos. En 1994 comenzaron las conversaciones con Israel para la devolución de los territorios conquistados en el 67, pero el asesinato del presidente israelí, Rabin, el principal valedor de este proceso, supuso el cese de las negociaciones.


En el año 2000 Al Assad murió y fue sustituido por su hijo. Dos años después Siria fue incluida en el “eje del mal” por George W. Bush.