
Con el estallido de la guerra civil, Siria se ha convertido en uno de los centros de atención del planeta. Los medios de comunicación están ávidos de información procedente del país árabe. El número de muertos, que supera los 60.000, da una idea de la terrible situación que vive la población desde que el 26 de enero de 2011 estallara un conflicto, cuya resolución parece lejana. Para entender mejor como hemos llegado a esta dramática situación, este blog realiza un paseo por la historia y la actual forma de gobierno de Siria antes de centrarse en su leitmotiv, la prensa siria.
Los medios de comunicación de Siria han estado totalmente controlados por el Estado desde que se proclamó la República. El Frente Nacional Progresista, liderado por el Partido Baaz, es el único autorizado a expresar las ideas políticas de los ciudadanos sirios. Esta máxima ha provocado que la prensa del país esté tutelada por el poder político. Desde el estallido de la guerra civil, la situación de la prensa se ha vuelto insostenible, produciéndose el secuestro y asesinato de varios periodistas independientes, entre ellos Ferzat Jarban.
Siria ha sido clasificado como uno de los países más represivos del mundo en términos de libertad de prensa. Las críticas al presidente y a su familia, al partido y a los militares están prohibidas. La legitimidad del régimen no puede ser cuestionada. El gobierno controla la información que se emite en la radio y la televisión nacionales para garantizar el cumplimiento de las políticas del gobierno, pero las emisoras extranjeras no están censuradas y las antenas parabólicas están a disposición del público y son ampliamente utilizadas.

Entre la prensa-papel podríamos realizar la siguiente división: Periódicos políticos de tirada nacional (Teshreen, Al-Thawra, Al-Watan), periódicos de los partidos políticos (Al-Baaz, An-Nour, Sawt ash-Shaab, Al-Wahdawi), periódicos locales (Qassioun, Baladna, Al-Jamahir), periódicos especializados (Al-Mawqef Al-Riadi, Al-Iqtissadiya) y periódicos de circulación restringida (Al-Ghad, Al-Maseera, Revolutionary Youth Union). Todos ellos conforman el restringido panorama mediático sirio, donde la censura está a la orden del día.
Los medios de comunicación de Siria han estado totalmente controlados por el Estado desde que se proclamó la República. El Frente Nacional Progresista, liderado por el Partido Baaz, es el único autorizado a expresar las ideas políticas de los ciudadanos sirios. Esta máxima ha provocado que la prensa del país esté tutelada por el poder político. Desde el estallido de la guerra civil, la situación de la prensa se ha vuelto insostenible, produciéndose el secuestro y asesinato de varios periodistas independientes, entre ellos Ferzat Jarban.
Siria ha sido clasificado como uno de los países más represivos del mundo en términos de libertad de prensa. Las críticas al presidente y a su familia, al partido y a los militares están prohibidas. La legitimidad del régimen no puede ser cuestionada. El gobierno controla la información que se emite en la radio y la televisión nacionales para garantizar el cumplimiento de las políticas del gobierno, pero las emisoras extranjeras no están censuradas y las antenas parabólicas están a disposición del público y son ampliamente utilizadas.

Entre la prensa-papel podríamos realizar la siguiente división: Periódicos políticos de tirada nacional (Teshreen, Al-Thawra, Al-Watan), periódicos de los partidos políticos (Al-Baaz, An-Nour, Sawt ash-Shaab, Al-Wahdawi), periódicos locales (Qassioun, Baladna, Al-Jamahir), periódicos especializados (Al-Mawqef Al-Riadi, Al-Iqtissadiya) y periódicos de circulación restringida (Al-Ghad, Al-Maseera, Revolutionary Youth Union). Todos ellos conforman el restringido panorama mediático sirio, donde la censura está a la orden del día.